¿Y si la fuerza no fuera la solución?

15 de junio de 2025

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Toda acción armada requiere un criterio operativo de éxito que pueda evaluarse más allá del impacto inicial. La Operación León Naciente, lanzada por Israel el 13 de junio de 2025 contra instalaciones nucleares y militares iraníes, e inscrita en lo que terminó conociéndose como la Guerra de los Doce Días, adoptó una definición más elástica de esa victoria. El balance táctico es visible y fácilmente comunicable. El balance estratégico, en cambio, sigue siendo difícil de verificar.

Antes de la operación, los informes públicos del Organismo Internacional de Energía Atómica ya indicaban que Irán había alcanzado niveles de enriquecimiento muy superiores a los umbrales civiles, con reservas acumuladas que acortaban de manera significativa el tiempo potencial de ruptura. El principal límite no era la disponibilidad material, era una decisión política para avanzar hacia una capacidad plenamente operativa. Comentaristas israelíes plantearon en esos días el argumento que sostiene este análisis: el conocimiento científico acumulado durante décadas no desaparece con la destrucción de instalaciones físicas, se distribuye en equipos humanos, rutinas técnicas y memoria institucional. Los ataques degradan activos físicos. No revierten trayectorias tecnológicas maduras, y menos aún cuando el aprendizaje ya se internalizó en una comunidad científica dispersa.

El río Jordán, frontera natural entre Israel y Jordania El río Jordán, frontera natural entre Israel y Jordania.

Antes de los bombardeos, la ambigüedad resultaba funcional para Teherán porque permitía negociar y extraer concesiones parciales mientras se mantenía formalmente dentro del marco del Tratado de No Proliferación. Después, el cálculo se vuelve menos flexible: estados que perciben amenazas existenciales y carecen de garantías externas creíbles tienden a buscar capacidades nucleares como seguro último frente a la incertidumbre, con Corea del Norte como ejemplo empírico e Irak y Libia como recordatorio del escenario inverso. La señal estratégica enviada no apuntó a la contención, apuntó a confirmar que la disuasión convencional resulta insuficiente cuando el umbral de amenaza se percibe como existencial.

Un palestino reza junto a una tumba cerca de la Explanada de las Mezquitas, en Jerusalén Un palestino reza junto a una tumba cerca de la Explanada de las Mezquitas, en Jerusalén.

Israel actúa bajo la percepción de que la ventana para impedir una disuasión nuclear iraní se cierra progresivamente, lo que introduce presión constante por acelerar decisiones. La premura israelí no detiene el tiempo, lo acelera, porque si la protección externa resulta incierta, la disuasión propia deja de ser opción secundaria y pasa a ocupar el centro del cálculo estratégico de Teherán.

Quienes matizan esta lectura señalan que la operación sí logró resultados verificables más allá de la retórica: reportes oficiales estadounidenses hablaron de daño severo en Fordow, Natanz e Isfahan, con el propio OIEA confirmando "daño enorme" en los sitios atacados. Es cierto, y ningún análisis serio debería negar el daño físico infligido. Pero un reporte filtrado de la Agencia de Inteligencia de Defensa estadounidense concluyó que el programa nuclear iraní quedó retrasado apenas unos meses, no destruido, una brecha entre la narrativa de "victoria total" y la evaluación técnica interna que confirma exactamente la distinción entre balance táctico y balance estratégico que abre este análisis.

Montañas de Aladaglar, Irán Montañas de Aladaglar, Irán.

Subyace a toda la operación una hipótesis persistente en el pensamiento estratégico occidental: que la presión militar externa podría fracturar al régimen iraní o alterar su orientación interna. La teoría del rally-round-the-flag muestra lo contrario, la amenaza externa tiende a cerrar filas y reducir el espacio político para la disidencia, mientras los sectores más duros ganan peso relativo dentro del sistema.

Algunos datos permanecen inalterados, independientemente del marco narrativo dominante: Israel posee armas nucleares, Irán no las tiene. Israel niega y no es signatario del Tratado de No Proliferación, Irán sí lo es. Israel no acepta inspecciones internacionales, Irán, con todas sus limitaciones, sí lo hace. ¿Qué tendría que ocurrir para que ese marco asimétrico deje de presentarse como problema unilateral y empiece a tratarse como la variable estructural que en realidad es?

Referencias

  • Wikipedia. (2026). 2025 United States Strikes on Iranian Nuclear Sites. https://en.wikipedia.org/wiki/2025_United_States_strikes_on_Iranian_nuclear_sites
  • Wikipedia. (2026). Twelve-Day War. https://en.wikipedia.org/wiki/Twelve-Day_War
  • +972 Magazine. (2025, 1 de julio). Israel's Euphoric 'Victory' Over Iran Is Giving Way to Disillusionment. https://www.972mag.com/israel-iran-netanyahu-victory-disillusionment/
  • Sagan, S. D., & Waltz, K. N. (2012). The Spread of Nuclear Weapons: An Enduring Debate (3rd ed.). W. W. Norton.