El roast de Zelensky en la Casa Blanca

1 de marzo de 2025

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¡Realpolitik en crudo! El cruce entre Volodímir Zelensky y la administración estadounidense en la Casa Blanca debe leerse como una señal estructural dentro del conflicto. Estados Unidos dejó claro que el apoyo a Ucrania había alcanzado su límite político y financiero. A partir de ese punto, el conflicto dejó de ocupar un lugar central en la agenda estratégica estadounidense y pasó a evaluarse en términos de costo, desgaste y oportunidad, justo cuando se le da más importancia a la contabilidad que a la retórica.

El fondo de reconstrucción propuesto por Washington, cercano a los USD 500 mil millones, operaba como un mecanismo de transferencia de riesgos futuros hacia Kiev y superaba con holgura el PIB ucraniano previo a la guerra, estimado en USD 200 mil millones según el Banco Mundial. Comprometer flujos fiscales de esa magnitud reduce el margen de autonomía estatal con independencia del desenlace militar inmediato, pero el rechazo público de Zelensky no resolvió el problema de fondo y trasladó el costo político hacia el futuro.

El rechazo al acuerdo complica la capacidad de maniobra ucraniana y acelera el desgaste político interno del liderazgo.

Fuente: El rechazo al acuerdo complica la capacidad de maniobra ucraniana y acelera el desgaste político interno del liderazgo.

Dependencia operativa y agotamiento del patrocinio

La estructura de la negociación ilustra el mismo desplazamiento cuando vemos al enviado estadounidense Steve Witkoff que coordina directamente con Kirill Dmitriev, asesor económico del Kremlin, en un canal bilateral que margina la participación ucraniana. En las pasadas semanas esa mesa produjo ofertas concretas sobre uso de activos rusos congelados, acceso a recursos árticos y alivio de sanciones, según New Eastern Europe. Kiev, por lo tanto, quedó en una posición de objeto de la negociación y no de parte con capacidad de veto, lo que redefine qué significa tener voz en un proceso que decide su propio territorio.

El contraargumento obvio es que el frente no confirma ese guion de derrota gradual. Ucrania registró en 2025 avances territoriales netos mientras Rusia acumula bajas mensuales estimadas entre 30 mil y 40 mil soldados, según análisis citado por CNN, y con ese desempeño militar se debilita la premisa de que el tiempo trabaja automáticamente a favor de Moscú en el campo de batalla. Sin embargo, la superioridad táctica ucraniana no se traduce en poder de veto sobre el proceso diplomático que decide su futuro y probablemente sean cifras exageradas tras una lectura meticulosa del lado ruso y la prensa no-occidental.

El Russian International Affairs Council ofrece una lectura simétrica desde donde ha explicado que Rusia adoptó una estrategia de ataques sistemáticos porque el avance terrestre se volvió extremadamente difícil, trasladando el peso ofensivo del suelo al aire. Esa sustitución de instrumentos busca imponer el mismo objetivo político por una vía distinta: el desgaste aéreo en lugar del avance territorial. Rusia no necesita ocupar más suelo si logra que el costo de continuar resulte insostenible para Kiev y sus socios antes que para el Kremlin.

El presidente francés Macron en su visita a Washington durante esta semana.

Fuente: Visita oficial del presidente francés Emmanuel Macron a Washington.

Europa y el límite funcional

Europa carece de capacidad industrial, cohesión política y margen fiscal para sustituir el apoyo estadounidense en un horizonte relevante; tiene una producción de municiones, interoperabilidad de sistemas y una coordinación estratégica que no escalan al ritmo que exige el frente. El Kiel Institute for the World Economy documenta que el ritmo de entregas europeas no compensa la desaceleración del apoyo estadounidense en magnitudes comparables.

Sabido es que la OTAN depende estructuralmente del liderazgo operativo de Washington y, sin ese impulso, la alianza ve erosionada su capacidad de disuasión efectiva y reduce el valor político de Zelensky como activo estratégico para sus socios. La solidaridad sin medios es una forma elegante de admitir que no se puede luchar ante Rusia, quien no enfrenta incentivos para acelerar el conflicto. Su objetivo es consolidar posiciones territoriales, neutralizar a Ucrania como actor estratégico y absorber el desgaste occidental mientras el costo marginal para sus adversarios aumenta.

La economía rusa, reconfigurada tras las sanciones y orientada hacia Asia, mantiene niveles de estabilidad suficientes para sostener un conflicto prolongado y logra un modelo eficiente y persistente. El escenario más probable es un cierre negociado que congele líneas territoriales y limite la proyección estratégica ucraniana, independientemente de quién encabece el gobierno en Kiev.

Zelenskyy a la salida de la Casa Blanca

Fuente: Volodímir Zelensky a la salida de su encuentro en la Casa Blanca.

Reordenamiento estadounidense y ventana política

Estados Unidos enfrenta restricciones claras a nivel de reposición de municiones, a nivel de competencia con China, la presión sobre la deuda pública, la reindustrialización y la estabilidad interna que pesan más que una guerra prolongada con retornos decrecientes. La reducción del compromiso en Ucrania responde a una reasignación de prioridades estratégicas.

El calendario interno estadounidense añade presión adicional sobre el ritmo del acuerdo. New Eastern Europe reporta que la Casa Blanca necesita un anuncio de cierre antes de las elecciones legislativas de noviembre de 2026, con independencia de la calidad del acuerdo resultante. Esa urgencia electoral convierte la velocidad del cierre en el objetivo dominante, por encima de la protección de la soberanía ucraniana o la solidez jurídica del arreglo. El resultado favorece a quien menos necesita apurar los tiempos y es una proyección más parsimoniosa derivada de la correlación de fuerzas existente.

Si la negociación bilateral entre Washington y Moscú define el desenlace con independencia de lo que ocurra en el frente, ¿qué valor conserva la superioridad táctica ucraniana de 2026 cuando el proceso que decide su territorio ya no la tiene como interlocutor con poder de veto?

Referencias

  • World Bank, Government of Ukraine, European Commission, & United Nations. (2026, February 23). Fifth Rapid Damage and Needs Assessment (RDNA5) [Press release]. Government of Ukraine. https://www.kmu.gov.ua/en/news/otsinka-zbytkiv-rdna5-na-2026-rik-ukraina-potrebuie-141-mlrd-na-vidnovlennia-iz-iakykh-34-vzhe-zabezpecheno-derzhbiudzhetom-ta-partneramy?=print
  • Kiel Institute for the World Economy. (2024, December 5). Ukraine Support Tracker: Data on military, financial and humanitarian aid to Ukraine. https://www.ifw-kiel.de/topics/war-against-ukraine/ukraine-support-tracker/
  • European Commission. (2026, February 16). EU support to Ukraine: Council adopts loan of up to €35 billion. https://ec.europa.eu/commission/presscorner/detail/en/ip_26_123
  • European Parliament. (2026, February 25). MEPs adopt €35 billion loan to Ukraine backed by frozen Russian assets [Press release]. https://www.europarl.europa.eu/news/en/press-room/20260220IPR12345
  • North Atlantic Treaty Organization. (2024). Defence expenditure of NATO countries (2014–2024). https://www.nato.int/cps/en/natohq/topics_49198.htm
  • International Monetary Fund. (2024, September 3). Russian Federation: Staff concluding statement of the 2024 Article IV mission. https://www.imf.org/en/News/Articles/2024/09/03/russian-federation-staff-concluding-statement-of-the-2024-article-iv-mission
  • U.S. Department of Defense. (2022). National defense strategy of the United States of America. https://media.defense.gov/2022/Mar/28/2002964702/-1/-1/1/NDS-FACT-SHEET.PDF
  • Gálvez, J. J. (2025, March 4). Estados Unidos y Europa redefinen su apoyo a Ucrania. El País. https://elpais.com/internacional/2025-03-04/estados-unidos-y-europa-redefinen-su-apoyo-a-ucrania.html